Alexis Argüello, boxeador y cantante: La verdadera historia de su canción romántica

Andrés Alexis Argüello Bohórquez, conocido como “El Flaco Explosivo” o “El Caballero del Ring”, nació el 19 de abril de 1952 en el barrio Monseñor Lezcano de Managua, Nicaragua, en una familia humilde.

Hijo de un zapatero y una madre que luchaba por sacar adelante a sus hijos, creció en la pobreza extrema.

A los cinco años vio a su padre intentar suicidarse; a los nueve huyó de casa para trabajar en una finca lechera y a los trece emigró a Canadá para enviar dinero a su familia.

Esa infancia dura forjó su carácter: peleas callejeras de adolescente lo llevaron al boxeo, influenciado por su hermana Marina, casada con un pugilista.

Con un récord amateur de 58 victorias y solo 2 derrotas, debutó como profesional en 1968. Nadie imaginaba entonces que ese flaco de mirada serena se convertiría en el primer tricampeón mundial nicaragüense y, de paso, en una figura que rozaría el mundo de la música con una canción que aún emociona a generaciones: Palmera Palmerita.

Su carrera boxística fue legendaria. Tras un inicio irregular (incluso perdió por KO en el primer round de su debut), se consolidó como un estilista elegante, con poder de nocaut y una izquierda letal.

El 23 de noviembre de 1974, en Inglewood, California, noqueó en el round 13 a Rubén “Púas” Olivares y se coronó campeón mundial de peso pluma de la AMB.

Fue el primer nicaragüense en lograrlo. Defendió el título 15 veces con victorias espectaculares: contra Leonel Hernández en Caracas, Royal Kobayashi en Tokio o Salvador Torres en Inglewood.

En 1978 ascendió a superpluma y conquistó el cinturón CMB al vencer en una brutal pelea de 13 rounds a Alfredo “El Salsero” Escalera en Puerto Rico, conocida como la “Batalla Sangrienta de Bayamón”.

Luego, en 1981, ganó el título ligero CMB ante Jim Watt en Londres, convirtiéndose en el sexto boxeador de la historia en coronarse en tres divisiones distintas y el segundo latinoamericano después de Wilfred Benítez.

Sus defensas incluyeron la icónica victoria por KO en el round 14 ante Ray “Boom Boom” Mancini en 1981, nombrada Pelea del Año por The Ring.

Nunca perdió un título en el ring; solo los dejó vacantes al subir de categoría. Sus únicas derrotas por título fueron ante Aaron Pryor en 1982 y 1983, en peleas controvertidas que aún se debaten.

Se retiró en 1986 con 82 victorias (65 por KO), 8 derrotas y 0 empates, aunque regresó brevemente en los 90.

Ingresó al Salón de la Fama del Boxeo Internacional en 1992 y The Ring lo ubicó entre los mejores noqueadores del siglo.

Pero Alexis no era solo puños. Era un hombre carismático, elegante, de voz suave y sonrisa tímida que conquistaba fuera del ring.

En plena gloria, alrededor de 1976 —cuando ya era campeón pluma y preparaba su ascenso—, decidió incursionar en la música. Grabó un disco de 45 rpm bajo el sello nicaragüense Discos Andino con la canción Palmera Palmerita, un bolero romántico-nostálgico compuesto por Rafael “Payo” Reyes, un cazador y compositor oriundo de Cosigüina, Chinandega.

La historia de cómo surgió esa grabación es entrañable y revela el lado humano del tricampeón.

Payo Reyes y Alexis se conocieron en Puerto Rico, donde el boxeador viajaba frecuentemente para peleas y fiestas. Compartían momentos de camaradería; Payo componía canciones y ambos las cantaban juntos.

Un día, Payo le pidió que grabara una de sus creaciones. Alexis, siempre generoso, prometió hacerlo, pero entre entrenamientos y defensas de título se le olvidó.

Meses después, en Managua, el dueño del estudio Andino lo recordó: “Oye Alexis, le prometiste a Payo Reyes que ibas a grabar la canción”.

El boxeador, que nunca se consideró cantante (“soy boxeador, no cantante”, repetía), cumplió su palabra. Ensayaron varias veces en las montañas de Puerto Arturo, donde vivía Payo.

El día de la grabación, un domingo en el estudio Andino, Alexis se puso auriculares, cantó sobre la pista pregrabada (con un trío de guitarristas) y lo hizo en tres tomas: las dos primeras fueron ensayos, la tercera quedó perfecta.

En el lado A quedó Palmera Palmerita; en el lado B, una canción dedicada a su inminente pelea contra Escalera y al deber con la patria.

La letra es puro sentimiento nicaragüense: “A la entrada de mi pueblo hay dos hermosas palmeras / que susurran y susurran con el viento tropical… / Tuve dos amores en las noches de mi pueblo: / mi linda novia y las palmeras… / Palmera, palmerita, quiero volver a los años / cuando eran tan bellas y yo era feliz con mi amor”.

Habla de nostalgia por la juventud, el amor perdido y las palmeras que simbolizan el hogar y la identidad.

Algunos dicen que las palmeras de la canción están en la entrada de Chinandega, en el reparto José Benito Centeno.

Es un bolero clásico, sin pretensiones, con arreglos sencillos de guitarra que transmiten calidez y melancolía. Los nicaragüenses lo adoptaron como “tema nacional”; se escuchaba en fiestas, rockolas y homenajes.

En YouTube, las versiones originales acumulan decenas de miles de vistas. Fans comentan: “No sabía que cantaba Alexis, y miren que no cantaba mal”, “Hubiera sido también cantante”, “Tenia buena voz… campeón del canto”.

El propio Alexis contaba en entrevistas que una señora, tras escucharla, le aconsejó: “Mejor dedícate al boxeo, porque como cantante te vas a morir de hambre”.

Él rió y obedeció. Nunca grabó otro disco profesional, aunque tocaba guitarra y piano en privado y disfrutaba la música como hobby. Esa faceta lo humanizó: el guerrero del ring también tenía alma de trovador.

Fuera del ring y el micrófono, Alexis exploró otras pasiones. Tuvo pequeños roles en cine: actuó en la película Puños de Acero (Fists of Steel, 1989) y apareció en series como Miami Vice y Cat Chaser.

Su carisma natural lo hacía perfecto para la pantalla. En la vida personal fue padre de familia, pero sufrió pérdidas dolorosas: su hermano Eduardo murió en la Revolución Sandinista de 1979.

Tras retirarse, vivió un tiempo en la selva con los Contras, pero luego regresó a Nicaragua. En 2001 se unió al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Fue elegido vicealcalde de Managua en 2004 y alcalde en 2008 con el 51,3 % de los votos. Su gestión se centró en el deporte y la juventud; impulsó el Movimiento Deportivo Alexis Argüello y la Copa Alexis Argüello. En 2008 fue abanderado de Nicaragua en los Juegos Olímpicos de Pekín.

Murió el 1 de julio de 2009 a los 57 años, con un disparo que se propinó en el corazón en su residencia de Managua. Decenas de miles asistieron a su funeral en Managua; el cardenal Miguel Obando y Bravo ofició la misa. Hoy, el Polideportivo Alexis Argüello, la Orden a la Excelencia Deportiva y su placa en el Salón de la Fama lo mantienen vivo.

Es considerado el mejor deportista nicaragüense de todos los tiempos y “Deportista del Milenio” (1999).

Palmera Palmerita no fue un éxito comercial masivo a nivel mundial, pero sí un tesoro cultural nicaragüense. Representa el lado sensible del hombre que noqueaba rivales con frialdad quirúrgica.

Alexis no buscaba fama como cantante; lo hizo por lealtad a un amigo compositor y por amor a su pueblo. Esa humildad es lo que lo hace eterno. En un país que lo adora como ídolo, la canción sigue sonando en las rockolas de Managua, Chinandega y León, recordándonos que el Flaco Explosivo no solo conquistó rings, sino también corazones con su voz.

Como decía él mismo en aquella entrevista: “Soy boxeador, pero también nicaragüense… y las palmeras siempre están ahí, susurrando”.

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